Impulsa docente de la UAQ herramientas digitales para identificar dificultades matemáticas en la infancia

  • El proyecto desarrolla instrumentos tecnológicos confiables para detectar oportunamente la discalculia y atenderla desde etapas tempranas.

El maestro Samuel Joseph Lizarazo Cerón, docente de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Querétaro, encabeza un proyecto de investigación enfocado en el estudio de la discalculia, una condición neurológica que dificulta la comprensión de operaciones matemáticas básicas y que puede afectar de manera significativa el desempeño académico de niñas, niños y adolescentes.

La iniciativa tiene como objetivo principal el desarrollo de evaluaciones digitales que permitan diferenciar entre el rezago escolar y la discalculia, además de identificar el nivel y tipo específico de esta dificultad. A diferencia de los métodos tradicionales, que suelen limitarse a confirmar la presencia del trastorno, estas herramientas buscan ofrecer un diagnóstico más preciso sobre su alcance y complejidad.

El investigador explicó que, mediante una metodología basada en diseño, se han creado recursos interactivos en línea que evalúan aspectos como la memoria, el cálculo mental, la comparación de cantidades, la velocidad de reacción y el razonamiento matemático. Este modelo integra la perspectiva de docentes, pedagogos y psicólogos, lo que fortalece el proceso de detección y brinda una visión integral del desempeño matemático del alumnado tanto en el aula como en el entorno familiar.

Actualmente, el proyecto avanza hacia una fase innovadora que incorpora el uso de realidad virtual. A través de esta tecnología, las y los estudiantes podrán interactuar con figuras geométricas y realizar ejercicios de cálculo en entornos inmersivos, favoreciendo una mejor comprensión de los conceptos matemáticos. Esta línea de trabajo cuenta con el respaldo institucional mediante el Fondo para el Fortalecimiento de la Investigación, Vinculación y Extensión (FONFIVE) 2025.

La investigación ya ha sido aplicada en más de cuatro mil estudiantes de nivel secundaria y se prevé su extensión a educación primaria, con el propósito de lograr una detección más temprana. El doctorante advirtió que, si esta dificultad no se atiende oportunamente, puede prolongarse a lo largo de la trayectoria escolar y asociarse con otros trastornos del aprendizaje, como la disgrafía.

Finalmente, recomendó a madres y padres de familia estar atentos a señales como problemas para realizar cálculos sencillos, el uso constante de los dedos para contar o la frustración al resolver operaciones. Subrayó que estas conductas no deben interpretarse como falta de interés, sino como indicadores que requieren atención especializada para que las y los menores desarrollen plenamente sus habilidades. Para más información, se puede consultar el sitio web: www.discalculiaclub.com.

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