Presentan resultados preliminares sobre estrategia para reducir riesgos digitales en escuelas de Querétaro
Un estudio realizado por el Centro de Juventud Digital de la Universidad de Washington dio a conocer resultados preliminares sobre la estrategia implementada en escuelas de Querétaro para regular el uso de teléfonos celulares y promover un entorno digital más seguro para niñas, niños y adolescentes.
La evaluación, aplicada a 15 mil 281 estudiantes, 301 docentes y seis subsistemas educativos, analizó aspectos como el ambiente escolar, el desempeño académico, la convivencia y el impacto de la regulación del uso de dispositivos móviles en las aulas.
Entre los principales hallazgos, el 40 por ciento de los estudiantes señaló percibir una mejora en su rendimiento académico, mientras que 55 por ciento de los docentes consideró que las condiciones para impartir clases han mejorado, al favorecer una mayor atención, participación y trabajo colaborativo.
El estudio también identificó beneficios relacionados con la convivencia escolar y la reducción de factores asociados al uso excesivo de redes sociales y dispositivos móviles, además de señalar áreas de oportunidad para fortalecer la aplicación de la estrategia de manera uniforme en todos los planteles y brindar mayor acompañamiento a docentes y familias.
La investigación se desarrolló en tres momentos del ciclo escolar: al inicio, a la mitad y al cierre del periodo académico, con el propósito de medir la evolución de los indicadores y conocer la percepción de estudiantes y personal docente.
Entre las recomendaciones destacan reforzar el cumplimiento de la normativa conforme avanza el ciclo escolar, mantener criterios homogéneos en las escuelas y generar mayores acciones de apoyo para atender los retos relacionados con la dependencia tecnológica.
El estudio también coloca la experiencia de Querétaro dentro de un contexto internacional en el que distintos países han comenzado a establecer medidas para regular el acceso de menores de edad a dispositivos digitales y redes sociales, además de aportar elementos que podrían servir de referencia para futuras discusiones sobre la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales a nivel nacional.

